‘Entregarse’ – María Silva

María Silva, Entregarse, 2012, registro de exposición

09.02.2012 – 16.03.2012

Entregarse

Un día de la semana, a las 7 am, caminando por una calle del centro, desde la avenida caracas hasta la séptima, me encontré con una trabajadora sexual que caminaba en dirección contraria a la mía. Llevaba en las manos un fajo de billetes que contaba muy concentrada. Iba vestida con una falda que cubría apenas sus caderas y su zona pélvica, llevaba medias cortas que cubrían sus tobillos y las adornaba un encaje, calzaba botines negros. En la parte superior, usaba una blusa delgada, blanca escotada que permitía ver el sostén por su transparencia. Su pelo estaba recogido y había maquillado su rostro de forma exagerada, el rubor naranja y los labios rojos. Caminaba concentrada en sus manos.

Encuentros como este o más cercanos con las mujeres que me relaciono diariamente, familiares, amigas, alumnas, conocidas, me obligan a detenerme y a necesitar declarar de alguna manera el deseo de entregar cada rol, de interacción, de actitud, rol sexual, rol limitado por la edad, rol restringido por el lenguaje, rol condicionado al conocimiento racional o emocional.

Y en cada entrega, permitir el descubrimiento de la intuición, el desarrollo instintivo, del alma en cada una de sus etapas. Mi proceso consciente en el Arte involucra diferentes lenguajes o modos de expresión. Este proceso se fundamente en la relación: cuerpo – mujer, mujer – reflejo donde la visión del cuerpo, de mi propio cuerpo fue en primera instancia una búsqueda del instinto, de lo primitivo en mi misma y en el desarrollo creciente de la imagen, encontré múltiples facetas de una misma mujer o el descubrimiento de mi propio reflejo en cada mujer a mi encuentro.

En la revelación de la delicada textura del papel de té, tejiendo al unir diferentes papeles o  hallando una marca en el acto cotidiano de beber una taza de té o café, reconozco a la mujer hablando de una manera íntima; las pequeñas cosas son grandes eventos donde revelo aspectos femeninos que sobrepasan roles, crean vínculos y permiten que la imagen conecte aspectos intrínsecos femeninos.

Asimismo, las acciones pueden convertirse en símbolos de deseos para llevar a cabo elementos progresivos. Preparar la tierra, sembrar las semillas es una acción biológicamente masculina, culturalmente se le ha atribuido al hombre el rol de sostén, base, cimiento. No obstante, la mujer ha debido aprender a ser no sólo el terreno donde se gesta y crece la semilla, también es fuente de ideas de crecimiento y el cuerpo femenino lo hace evidente entre las piernas. El cuerpo recibe y entrega al mismo tiempo, el cuerpo femenino mantiene la sensualidad que le ha sido atribuida siempre así como la capacidad de autocontrol, pues la mujer debe aprender a manejar sus emociones y convertirlas en sistemas intelectuales rigurosos para mantenerse en pie y proteger lo que ha cultivado.

Como sugiere Clarissa Pínkola Estés, para quien cada mujer dispone de su propio lugar femenino:

[…] en la psique femenina, la intuición es algo más que una tipología. Pertenece a la psique instintiva y al alma y parece ser que es innata, pasa por un período de maduración y tiene capacidad de percepción, conceptualización y simbolización. Es una función que pertenece a todas las mujeres con independencia de la tipología […]
El alma se evoca en el tambor, el canto, la escritura, las visiones, la plegaria, la contemplación, el rito, el silencio, los estados de ánimo y las ideas, o en la imagen de la propia mujer.

Aunado a la reflexión de CPE me permito reconocer el complemento en la imagen autoconsciente en la aparición de una figura masculina incluida en el reflejo vívido de mi mente.
La figura masculina es un complemento en mi repetida búsqueda por unir opuestos

El hombre sin la mujer es visto como un cuerpo separado en dos y la mujer sin el hombre, de igual modo […]
cuando un exceso de grano es tirado al campo, el campo trabaja excesivamente, y el fruto no puede madurar, pero si el grano se siembra escaso, el fruto es raro y la cizaña crece en él, de modo que no se saca ningún provecho […]
En mucha agua cualquiera puede ser ahogado fácilmente,y poca agua, es desecada sin dificultad por el calor del sol […]
que el más grande no sea demasiado abundante y abrume a la parte más pequeña, a fin de que el débil no sea muy débil delante del más fuerte […]” Basilio Valentin

María Silva.

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Pin on PinterestShare on TumblrEmail this to someonePrint this page